El arte ayuda a aprender idiomas

El diccionario de la RAE define el arte como "la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros." Para los profesores de español como lengua extranjera, en cambio, es algo mucho más que eso.

Se tiene asimilada la idea de que cada cosa va por su lado, es decir, que para ser artista es necesario usar en mayor medida una parte del cerebro y para ser filólogo la otra. Según un artículo en la revista Arte, Individuo y Sociedad de Manuel Hernández (1990), al hemisferio derecho se le suele atribuir la creatividad y la imaginación mientras que el izquierdo es el encargado de procesar el lenguaje y la lógica. Para otros expertos, la idea de que usamos un lado diferente del cerebro para el arte y el lenguaje se ha quedado obsoleta (Julio Romero, 1996). Yo soy de los que piensan que el arte nos puede enseñar muchas cosas, y entre ellas está aprender otros idiomas.
Si el mundo fuera claro, el arte no existiría.
Albert Camus (1913-1960) Escritor francés.

De acuerdo con los estudios de Claude Lévi-Strauss (1993), los hombres hablan miles de lenguas ininteligibles, pero se las puede traducir porque todas poseen un vocabulario que remite a una "experiencia universal." Esta experiencia no puede ser, ni más ni menos, que la que se percibe a través de los cinco sentidos y que posteriormente se codifica en sonidos, palabras, sílabas y letras. 

No es nada nuevo que un profesor de español use alguna canción de Juanes en una de sus clases para enseñar el subjuntivo. Eso de rellenar huecos al tiempo que se escucha la canción es un clásico. Según Strauss, "la música, al no significar, proviene toda ella por entero de la sensación." El uso de la música genera sensaciones estimulantes en el estudiante que muchas veces lo ayudan a asimilar conceptos como vocabulario o formas gramaticales complejas. En muchos casos, ese estímulo que genera el cuarto arte se debe a su capacidad motivadora.

Por otro lado, los pintores están constantemente observando su entorno. Absorben todo lo que ven. Cuando no encuentran lo que buscan, van mucho más allá de sus límites. Fue Van Gogh uno de los que huyeron de la grisácea Holanda para plasmar en sus lienzos esos colores del sur de Francia que tanta falta le hacían. "El artista es una persona de gran intuición, rica en acciones experimentales, sensaciones, sentimientos, vivencias y afectividades" (Manuel Sánchez, 1996). Dado que el arte es desarrollado principalmente por la motivación del artista y que todos poseemos un hemisferio capaz de crear arte, no sería nada descabellado afirmar el arte es capaz de motivar a un estudiante para que aprenda idiomas.

La motivación constituye un aspecto primordial en la enseñanza, ya que es la encargada de hacer que un estudiante haga o no determinadas tareas. A menudo utilizo el "Guernica" de Picasso para que mis alumnos de A1, que en su mayoría son niños, busquen e identifiquen en español cada animal que ven representado en la obra. Muchos estarán de acuerdo conmigo en lo difícil que resulta despertar el interés en los niños a clase de español. Es en estos casos cuando verdaderamente la motivación depende del profesor. Melina Furman asegura en el XI Foro Latinoamericano de Educación que "es importante que los alumnos participen en prácticas auténticas como la indagación y el diseño, con el docente como guía en esas exploraciones, haciendo necesario visibilizar el pensamiento."
“El arte es uno de los medios de comunicación entre los hombres.”
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

Según la experta en Educación Primaria y Secundaria, Mónica Ramos Ferre, "la motivación afecta directamente al rendimiento académico, dado que mantiene una actitud intensa y sostenida durante el aprendizaje." Si un alumno no muestra interés por la tarea, no conseguirá llevarla a cabo. Existe relación entre el nivel de motivación con la capacidad de rendimiento. "Cuando un sujeto se siente autocompetente, su implicación activa en el proceso de aprendizaje aumenta; y sabrá apreciar las tareas y los objetivos de aprendizaje" (Mónica Ramos, 2014).

En conclusión, emplear actividades artísticas en clase, como la muestra de un cuadro de Picaso o la escucha de una canción de Juanes, produce sensaciones positivas que estimulan y motivan a los estudiantes para llevar a cabo las tareas y, en el caso de los estudiantes de español, aprender el idioma con mayor facilidad que con una lección convencional.