Cómo ser profesor de español online

    Ha pasado más de un año desde que comenzó la tragedia. La crisis "covidesca" nos puso a todos en jaque, tanto a los enfermos como a los sanos. Mucha gente, yo incluido, perdió su trabajo. En plena cuarentena, sólo pudieron sobrevivir las profesiones más esenciales, generalmente aquellas relacionadas con la sanidad y la alimentación. El resto tuvimos que reinventarnos para no acabar sumergidos en la depresión, y en la ruina. Algunos cambiaron a tiempo y les fue muy bien. Los que se quedaron un poco adormilados como yo sólo nos fue bien. Sin embargo, de todo se aprende, sobre todo cuando se trata de sobrevivir, y he de decir que este año he aprendido bastante.

En este artículo voy a explicar un poco lo que tiene que hacer un profesor de español para adaptarse a los nuevos tiempos, es decir, cómo ser profesor de español online. Sé que llego un poco tarde, pero es que yo también he tenido que aprender muchas cosas nuevas durante todo este año. Trasladar las clases presenciales al ámbito virtual no es tarea sencilla, y lleva su tiempo. Solamente ahora, que lo tengo prácticamente dominado, puedo compartir mi experiencia con los demás. Intentaré resumirlo en seis pasos...

PASO 1: BUSCA ESTUDIANTES

Este puede ser el paso que más paciencia requiere. Los estudiantes no caen de los árboles. No es fácil dar con ellos y, en la mayoría de los casos, serán ellos los que te encuentren. Por supuesto, nadie puede encontrarte si no te das a conocer, y para ello tienes que poner anuncios, muchos anuncios. La época de reclutamiento de estudiantes suele estar entre agosto y noviembre. En Internet puedes encontrar multitud de páginas y tablones en los que puedes publicitarte de forma gratuita. Superprof y tusclasesparticulares son algunas de ellas, pero hay más.

El anuncio con el que nos promocionemos debe ser auténtico, original y llamativo. Intenta no recurrir a lo típico de "Español para extranjeros" o "Clases de español lowcost". A la gente le gusta la humildad y la sencillez, no el marketing agresivo al que nos quieren acostumbrar. Intenta ser tú mismo, muestra tu mejor lado, cuenta algo de tu vida, la experiencia y la formación que tienes. Ábrete al estudiante, haz que te conozca sin conocerte. Sólo así te ganarás su simpatía y se ofrecerá a que le des clases.

PASO 2: HAZTE UN HORARIO

Esto siempre es muy importante. No podemos dedicarnos a la enseñanza si no sabemos organizarnos. Hay que planificar las clases, asignarlas en un horario u organizarlas en una agenda o en un calendario. Al principio habrá pocas clases que apuntar, pero con el tiempo los alumnos pedirán más y, si no nos planificamos bien, es muy posible que perdamos la cuenta de las clases que hemos tenido, o que la clase de un alumno coincida con la de otro y nos encontremos en un verdadero apuro.

Para organizar las clases, yo uso Google Calendar. Esta herramienta nos permite llevar un control de las clases que hemos tenido y las que vamos a tener. Para usarla simplemente se define un evento nuevo en un día determinado a una hora concreta. Así Google Calendar nos enviará un aviso antes de la clase.

Para titular el evento, yo suelo escribir el nombre del alumno y el número de la clase, por ejemplo. "María - Clase 9". En ese evento se pueden añadir descripciones, en las que yo normalmente anoto lo que se va a dar en la clase. También se pueden añadir materiales de Google Drive, e incluso asignar una videoconferencia de Meet.

Si no tienes Google Calendar, una simple agenda escolar te puede valer. Lo más importante es que apuntes el nombre del alumno, el número de la clase y lo que se va a estudiar. Si no lo hacemos, seguramente olvidemos cuántas clases hemos dado y nos hagamos un lío con las cuentas. También nos arriesgamos a que no recordemos lo que dimos en la clase anterior, lo repitamos en otra clase y el alumno se mosquee, se aburra o piense que está perdiendo el tiempo.

PASO 3: PREPARA BIEN LAS CLASES

Esto no tiene mucho sentido que lo explique. Cualquier profesor que se precie siempre se prepara el temario antes de una clase. A esto hay que dedicarle el tiempo suficiente, todo el que sea necesario si no queremos que la clase se convierta en un desastre. Si ya tienes experiencia preparando clases, te llevará un rato. Si eres nuevo en esto, puede que necesites un poco más de tiempo.

Entre preparar una clase presencial y una virtual hay algunas diferencias. Para impartir una clase por Internet no hay que imprimir ningún material, lo que nos ahorra tiempo (y papel, sea dicho de paso). Lógicamente, tener e-mail se hace absolutamente indispensable. Yo envío los materiales a mis alumnos por correo electrónico dos días antes de la clase. Los deberes los suelo enviar unas horas después de cada lección.

En cuanto a los materiales... Yo apuesto por no utilizar nada que venga de Internet. Si tienes algún manual de ELE, algo como Vente, Prisma o USO, siempre es mejor eso que sacar los materiales del blog "Spanish with Paquita", por ejemplo. No es por ser tiquismiquis, pero es evidente que los manuales de español están orientados a la enseñanza de español a los extranjeros, por eso son mi preferencia. Los materiales de Paquita no son malos. Sirven como apoyo, pero no para dar una clase en condiciones. 

Yo suelo escanear algunas páginas de prueba de un manual concreto, según el nivel, para las primeras sesiones. Si ese libro funciona bien, le digo al alumno que lo pida en alguna librería o por Internet. Si no quiere, siempre nos queda compartir la pantalla de nuestro ordenador para que pueda seguir la clase. No te preocupes. A la larga, lo acabará comprando. Mi última recomendación en este apartado es que, si tienes tiempo, empieces a pensar en crear tus propios materiales didácticos.

PASO 4: CONFIGURA TU EQUIPO

Obviamente, si queremos impartir o recibir una clase en línea, es importante tener un ordenador, una tableta o algo que nos permita enviar y recibir audio y vídeo. No es necesario tener un micrófono y una cámara con la mejor calidad del mundo, pero sí la suficiente para que nuestro estudiante no nos oiga como un robot y no nos vea como un cubo de Rubik. Con cinco megapixels creo que es suficiente. Lo siguiente no es obligatorio, pero sugiero que te hagas con unos auriculares que tengan micrófono integrado, pues recogen mejor el sonido y disimulan los ruidos de fondo (el perro del vecino o tu compañero de piso medio piripi).

Nuestra conexión a Internet también aporta calidad a la clase online. Hoy en día, se está extendiendo el uso de la fibra óptica, una opción infinitamente mejor que el ADSL. Si tienes la posibilidad de contratar fibra, hazlo. Si andas justo de dinero, con los datos 4G del móvil es suficiente. Sólo tienes que configurar el punto Wi-Fi de tu teléfono y conectarte a él con tu pc o tableta.

Para impartir las clases online, yo uso principalmente Meet o Zoom. Rara vez he usado WhatsApp o algo por el estilo, solamente si me lo ha pedido el alumno. Usar aplicaciones como esas me parece muy cutre y poco profesional. Meet y Zoom, en cambio, son dos plataformas profesionales que permiten realizar videoconferencias desde cualquier lugar, en cualquier momento y con quien sea. Además, ambas tienen la opción de compartir la pantalla tanto en pc como en tableta, lo que es ideal si usamos una pizarra electrónica. Para configurar una sesión con Meet, basta con añadir el correo electrónico del alumno al evento de Google Calendar. Zoom es algo más afanoso, pero a fin de cuentas viene siendo lo mismo. Simplemente hay que abrir la aplicación, establecer una reunión en una fecha y hora determinadas y enviar el link de dicha reunión al correo del alumno.

En las clases en línea podemos utilizar cualquier recursos audiovisual como si estuviéramos en una clase presencial, aunque con algunas limitaciones. Dependiendo de nuestra calidad de vídeo, velocidad de Internet y cantidad de RAM de nuestro equipo, el contenido audiovisual se podrá ver mejor o peor. Un simple vídeo de YouTube pude convertirse en una desesperación al estar consumiendo tantos datos como la videoconferencia. Lo mismo pasa con los juegos y las canciones. Yo uso algo tan simple como un editor de imágenes. Ahí pongo los manuales y alguna fotografía. Además, lo uso como una pizarra, lo que es bastante cómodo porque puedes combinar texto, fotografías y anotaciones en tiempo real. También se puede jugar a juegos de mesa en español. El resultado depende de la maña y el ingenio de cada uno. Yo es que soy bastante friki en eso...

PASO 5: COBRA LA CLASE... PERO NO TE PASES

Este es el paso más sencillo. Para las transferencias, basta con facilitar al estudiante el código IBAN y SWIFT de nuestra cuenta bancaria. Recomiendo enviar una especie de recordatorio al alumno con el resguardo de las clases que ha pagado, para que sepa por lo que ha pagado y cuánto. Esto se hace fácilmente con una hoja de Word; datos del estudiante, fecha de la clase, precio de la clase e IVA (normalmente, las clases de español no lo llevan). Esto luego nos ayudará a la hora de hacer la declaración. Para los alumnos que viven en el extranjero, utilizo PayPal, una plataforma "puente" con la que se puede recibir dinero sin comisiones (según desde qué país y en qué moneda). Si cobras en euros, no tendrás problemas. Si es en dólares o en rublos, puede que te resten cerca de un 15% por cambio de divisa.

El precio de cada clase ya depende de cada uno, pero no hay que excederse. En general, tenemos libertad para poner cualquier precio a nuestras clases, siempre que sea algo razonable y ajustado a lo que hemos ofrecido. Hay algunos profesores que diferencian entre clases teóricas y de conversación. Yo prefiero tener el mismo precio para ambas. 

Recomiendo no cobrar menos de 10€ por hora de clase. Los profesores más experimentados pueden permitirse el lujo de pedir más. Yo he llegado a ver clases de una hora por 45€, que no está mal. Como ya he dicho, el precio siempre debe establecerse acorde a "la calidad" de la clase y, por supuesto, del profesor. Eso sí, nunca hay que aprovecharse de la necesidad del estudiante. Lo digo porque en Internet he visto clases de conversación por 95€...

PASO 6: DECLARA TUS INGRESOS

Hacienda somo todos, lo habrás oído más de una vez. Sin impuestos, no tendríamos sanidad ni educación públicas. Las carreteras serían un desastre porque no habría dinero para mantenerlas y los parques se convertirían en auténticas junglas al no existir personal que los limpie y acondicione.

He de confesar que en materia de fiscalidad estoy algo pez porque me lo lleva un gestor. Reconozco que soy un negado en cuanto a impuestos y modelos de declaración. Sugiero hacer como yo, contratar los servicios de una gestoría y olvidarse del tema. Lo malo es que deberemos enviar nuestras facturas, cobros y gastos, cada cierto tiempo, y cada año tendremos que hacer la declaración de la renta. Aparte de eso, si el gestor es bueno (y honesto), todo será más fácil con su ayuda. Aunque parezca algo complicado y costoso, la verdad es que por no más de 50€ al mes lo podemos tener solucionado.

Hasta aquí llegan los seis pasos en los que he intentado resumir todo lo que hay que tener en cuenta para dedicarse a la enseñanza de español en línea. Cuanto antes se empiece, antes se aprende. Y ahora la cuestión... ¿Es viable? Bueno, pues yo te digo que depende. Actualmente, debido a la situación sanitaria, claro que es viable y hasta recomendable, pero... ¿Quién sabe si en unos meses todo esto termina y ya no es necesario? Ahí ya entran las expectativas de cada uno. 

Por mi parte, a pesar de que continúo impartiendo las clases en línea, no significa que sean el trabajo que más me apasiona. Las clases individuales por este medio pueden tener resultado positivo, pero algo que odio con toda mi alma son las clases online en grupo. En mi opinión, no hay mayor tomadura de pelo que eso. Es una pérdida de tiempo y de dinero para el estudiante, pero no entraré en detalles a estas alturas. Como ya he dicho, en una situación extraordinaria cualquier opción es válida para sobrevivir. No obstante, si me dieran a elegir entre las clases en línea o las clases presenciales en una academia, me decantaría por lo segundo. 

Echo de menos el contacto cara a cara, el dinamismo de una clase en la vida real, sin cámaras, sin micrófonos, sin cortes de conexión, en resumen, sin barreras de ningún tipo. No hay nada más sano que eso porque, a fin de cuentas, eso es la vida real, y no debería desaparecer. Algunos dicen que la pandemia ha supuesto un antes y un después en la enseñanza convencional. Dicen que las clases tal y como las conocíamos antes, en un aula, con una radio y una pizarra, han pasado a la historia. ¿Quién sabe? Quizás tengan razón... Yo pienso que, si perdemos eso, si nos desprendemos del contacto social en la educación, perderemos la vida.