Los beneficios de una buena redacción

Aunque vivimos en un mundo casi totalmente informatizado, escribir no ha dejado de ser una actividad necesaria en el día a día. Escribimos en todo momento cualquier tipo de texto; ya sea tradicionalmente con un lápiz y un papel o digitalmente con un ordenador o un teléfono móvil. Para los profesionales que se dedican a la redacción, escribir se convierte en algo más que un dictado de escuela o un mensaje de texto a un amigo, entonces cabe plantearse si se está haciendo bien o se debería mejorar la técnica.

La RAE lo deja bien claro, "la escritura es el arte de escribir" y, como cualquier arte, no es fácil dominarlo. Escribir correctamente nos sirve muchas cosas incluso en pleno siglo XXI: para ingresar en universidades, para redactar tesis, reseñas o críticas, para tener más posibilidades de conseguir un empleo relacionado con la redacción, etc. En estos casos, Daniel Cassany (1995) explica que "escribir se convierte en una tarea tan ardua como construir una casa, llevar la contabilidad de una empresa o diseñar una coreografía."

Tampoco hay que olvidar que la escritura ha sido un elemento clave para cambiar la historia del mundo. Muchos de los textos que nos rigen hoy en día, por no decir la gran mayoría, están redactados por grandes intelectuales de su época. Este es otro de los motivos por los que realizar una buena redacción cobra importancia, sobre todo si lo que se pretende es influir en otras personas o en el curso de los acontecimientos. En este artículo me centraré en la redacción como un acto de comunicación profesional.
Para escribir sólo hay que tener algo que decir.
Camilo José Cela (1916-2002), escritor español.

La redacción es una capacidad únicamente humana que trata de la expresión de ideas, sentimientos o pensamientos de manera escrita, bien en formato físico o en digital. Es un acto comunicativo, pues existe un emisor que emite un mensaje (el que redacta el texto) y un receptor que lo recibe y lo decodifica para luego interpretar sus ideas (el que lo lee).

Parar lograr un buen resultado con nuestro escrito, hay que dominar las estrategias de la redacción; la claridad, la concisión y la sencillez, así como tener habilidades y actitudes que nos permitan expresarnos con claridad, con orden y corrección (Cassany, 1995). La clave está en escribir correctamente, y esto se consigue escribiendo mucho y teniendo presentes el buen gusto, el sentido común, la espontaneidad, los modelos de los buenos escritores y las normas gramaticales (Hector Gomez, 2012).
Escribir es un oficio que se aprende escribiendo.
Simone de Beauvoir (1908-1986), novelista e intelectual francesa.

Asimismo, es importante respetar un orden lógico en el texto. Hector Gómez (2012) en su libro El arte de escribir correctamente, asegura que "para llegar directamente al lector y llamar la atención es necesario escribir en forma sencilla y clara, sin complicaciones y rodeos superfluos". Un texto desordenado, lleno de incoherencias, por no mencionar las faltas de ortografía, le restaría seriedad y credibilidad. Tenemos que pensar en quién nos va a leer o, como diría José Miró en su Manual de escritura técnica, "tener piedad del pobre lector". "No escribimos para entendernos nosotros mismos, sino para que otros nos entiendan" (José Miró, 2005).

También es muy importante tener claro el tipo de lector al que nos dirigimos. No es lo mismo escribir para adolescentes que para profesores de universidad, así como no es lo mismo escribir bien que escribir correcto. "Al escribir un texto la forma y el contenido dependen estrechamente del auditorio a quien nos dirigimos, del contexto en que lo realizamos y del dominio sobre el tema que tengamos" (Flores Aguilar, 2018), de modo que también cobra importancia planificar la redacción de acuerdo a nuestros objetivos.

¿Y eso es todo? No, faltaría dotar al texto de nuestro estilo particular. No existe una única manera de escribir. Cassany (1995) expone que "cada cual tiene que encontrar su estilo personal de composición" y que "existen tantas formas de escribir como escritores y escritoras", por lo que cada profesional es libre de añadirle su estilo propio a los textos que redacta para que puedan distinguirse del resto. Cuando nuestro texto reúna todas las características anteriores, lograremos tener el impacto deseado. Una buena redacción es imprescindible para obtener beneficios como despertar interés en el lector, engancharlo, informarle de algo o incluso convencerlo.

En resumidas cuentas los beneficios de una buena redacción sólo se pueden conseguir con mucha práctica, una buena planificación del texto, un buen dominio de la gramática y un orden claro para que pueda pueda resultar interesante e inteligible para el público que nos va a leer.